En un mundo lleno de incertidumbre y alerta en el que actualmente vivimos, resulta oportuno reflexionar y comentar el impacto de la pandemia por Coronavirus sobre la economía y especialmente sobre la actividad inmobiliaria.

El coronavirus ya ha provocado la muerte de más de 53.000 personas en todo el mundo. Aunque la mayoría de los casos originalmente se concentraron en la ciudad China de Wuhan, el virus salió del país y se ha propagado por 204 países.

En concreto, el virus continúa exponencialmente con su expansión, con focos importantes como Italia, España, Alemania y ahora Estados Unidos, convertido desde hace pocos días como el nuevo punto más crítico de la enfermedad. Pero no analizaremos el recorrido de la pandemia, sino el impacto económico que ésta tendrá en el sector económico y más precisamente en el inmobiliario a escala mundial.

El pasado 16 de febrero Kristalina Georgieva, Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional, advirtió de que el crecimiento de la economía mundial, estimado en un 3,3% para este año, podría verse recortado entre un 0,1% y 0,2% por el coronavirus

Europa destaca como el epicentro de las crisis ante la rápida propagación de la enfermedad en el continente. Y si bien los impactos de la paralización ya se sienten en los activos financieros, la industria inmobiliaria no se salva de ello.

Por ejemplo, las empresas y negocios vinculados a las oficinas enfrentan un complejo panorama a causa de las cuarentenas y períodos de aislamiento decretadas por los gobiernos, donde Londres y Amsterdam cuentan con la mayor exposición. El covid-19 pondrá presión en proveedores de oficina de alquiler temporal toda vez que la gente siga tomando distancia social y esto provocará que algunos operadores quiebren.

PAGOS DE ALQUILER

Precisamente este es un problema que se está dejando entrever como uno mayúsculo. Una de las grandes amenazas que existen en estos momentos en el mercado es el impago de las rentas o alquileres por parte de los inquilinos tanto de viviendas como de locales comerciales, una posibilidad que preocupa a los propietarios con poco margen de maniobra. La solución pasa por la negociación privada entre arrendadores y arrendatarios para evitar un bloqueo inmobiliario y judicial. Otro sector preocupante son los centros comerciales y de entretenimiento, pues ya se empezó a recibir requerimiento de retailers no ligados al rubro alimenticio que buscan suspender sus pagos de alquiler.

Los supermercados no se quedan al margen, pues en medio de la crisis sanitaria, la demanda por bienes básicos sugiere que dicho negocio estaría mejor preparado para enfrentar la amenaza. Sin embargo, los riesgos siguen siendo elevados. Dicho modelo de negocio ha visto un aumento en las ventas debido a que los consumidores han adquirido productos con la finalidad de abastecerse. Sin embargo, los supermercados han debido racionar algunos productos y es más que probable que los consumidores dejen de abastecerse una vez que haya pasado este virus.

VARIACIÓN DE PRECIOS

Son muchos los factores que condicionan el precio de un inmueble. Entre los factores técnicos tenemos las características físicas del propio inmueble: calidad de los materiales de la construcción, estado de conservación, antigüedad, área construida, etc. Entre los criterios de mercado tenemos la ubicación de la vivienda, su distribución y antigüedad. También existen factores de orden legal como la situación jurídica del predio.

La variación del precio de los inmuebles depende, principalmente, de la evolución del empleo, el PBI y los tipos de interés. Cuando estas variables se mueven a la baja el precio de la vivienda desciende. Esta variación final del precio será mayor o menor en función del plazo de recuperación, por lo que nos encontramos ante una crisis temporal en forma de U, donde el tiempo decidirá todo. Cuanto más se alargue el congelamiento de la economía mayor será la caída del precio.

Una noticia algo más positiva respecto a los negocios inmobiliarios, es que hasta el momento, en Europa no se han cancelado grandes proyectos, más si se esperan que surjan retrasos ya sea por escasez de material o debido a que los trabajadores se enfermen. Estos atrasos podrían elevar los costos y significar un menor retorno en la inversión. En el corto plazo, es muy probable que los gestores duden antes de embarcase en nuevos proyectos.

Mientras que en Estados Unidos el panorama es diferente. La última semana de marzo, Estados Unidos volvió a pulverizar todos los récords históricos de solicitudes de prestaciones por desempleo. Más de 6,6 millones de personas presentaron la petición de ayudas tras haber perdido el trabajo en la semana que terminó el 28 de marzo, informó el Departamento de Trabajo estadounidense.

Eso es casi el doble de la semana anterior, 3,3 millones, que ya en sí era un récord. Con estos números, el total de personas que solicitaron ayuda por desempleo en dos semanas llega a unos 10 millones de trabajadores. La noticia, un indicador de lo profunda que es la crisis económica provocada por el COVID-19  coincide con la decisión de la Casa Blanca de extender las recomendaciones de distanciamiento social y límite de movimiento.

Analistas de Bank of América advirtieron que Estados Unidos podría ver «la recesión más profunda que jamás se haya registrado» y prevé que la tasa de desempleo pueda alcanzar en un momento más del 15%.

El pronóstico es un cambio radical para la economía más grande del mundo, donde la tasa de desempleo se sostenía alrededor del 3,5%.

Sin embargo, más del 80% de los estadounidenses están ahora bajo algún tipo de restricción a sus actividades, lo que ha obligado al cierre de la mayoría de las empresas.

ASPECTOS A FAVOR

Debemos aprovechar el hecho de que el sector inmobiliario se ha modernizado. Ahora somos capaces de trabajar online, podemos gestionar nuestra empresa, nuestro equipo, nuestra cartera de clientes e inmuebles desde diferentes softwares y plataformas virtuales. Por lo tanto, debemos aprender ahora más que nunca como hacer uso de ello y empezar a gestionar nuestra inmobiliaria de manera online. Captar el número máximo de inmuebles y estar preparados para relanzar nuestra cartera una vez pase este periodo.

La crisis del coronavirus es pasajera. Y está en nuestras manos el prepararnos para el futuro. Este es un tiempo para digitalizar nuestro modelo de negocio, para organizarse y formarse para afrontar los retos de un mundo nuevo y diferente que nos dejará esta pandemia.